Tsarukyan vs Oliveira: la pelea lógica tras UFC 324

Si esperabas que Arman Tsarukyan se conformara con el ninguneo tras quedarse fuera de UFC 324, olvídalo. El armenio-ruso tiene claro cuál es la única pelea que realmente le quita el sueño y que tiene sentido para su carrera: contra Charles Oliveira. Así lo declaró sin pelos en la lengua, dejando en evidencia el desconcierto tras su inesperado snub.

Tsarukyan, que actualmente ocupa el puesto número 3 en el ranking peso ligero de la UFC, no busca una pelea menor ni un rival de trámite. Quiere medirse contra el histórico brasileño, ex campeón y número 2 del mismo ranking, conocido por ser un asesino en sumisiones con más finalizaciones en UFC que nadie. Esta guerra no solo tiene el condimento de la técnica y el hambre de gloria, sino que también determinará quién está realmente listo para la siguiente chance por el título.

La pelea tiene lógica fría y brutal: el ganador quedaría como el contendiente indiscutible al cinturón, especialmente con Islam Makhachev todavía defendiendo su corona. La UFC tendría en esa pelea un PPV asegurado por el nivel y la popularidad de ambos. Tsarukyan no está para flores ni para esperar. Esto es pelea dura o a casa.

¿Por qué Oliveira es el rival que Tsarukyan necesita?

Charles “Do Bronx” Oliveira no es un peleador cualquiera. Con récords en la UFC que incluyen la mayor cantidad de victorias por sumisión y finalizaciones, Oliveira lleva la agresividad en su ADN. Tiene un juego completo: wrestling sólido, striking afilado y un jiu-jitsu de élite capaz de poner fin a una pelea en segundos con un kimura o un brazo atrapado en kata gatame.

Para Tsarukyan, que viene de una derrota ajustada contra Makhachev, esta pelea simboliza un punto de inflexión. Ganarle a Oliveira significaría demostrar que está listo para ser la próxima bestia que devore rival tras rival y, además, abrir la puerta a una revancha con Makhachev, el hombre que le puso la primera derrota en la UFC.

Además, la historia y fanatismo que acompañan a “Do Bronx” aportan combustible a esta batalla. No es solo una pelea por las posiciones, es un choque de estilos, hambre y legado que puede elevar a cualquiera al estatus de leyenda.

Impacto inmediato para la división ligero

Esta pelea es la madre de todas las batallas para el peso ligero. De ella depende clarificar quién está para pelear por el título cuando Makhachev termine con Dustin Poirier en su próximo combate. Que Tsarukyan haya declarado sin filtro que solo esta pelea tiene sentido, deja caer una bomba que la UFC no podrá ignorar.

  • El ganador garantiza convertirse en el claro siguiente retador oficial.
  • La pelea promete acción sin descanso, con striking técnico, wrestling estratégico y sumisiones imparables.
  • Sería un combate que atraería a todos: desde expertos hasta fans casuales y propios del mundillo de las MMA.

Se habla de un posible evento PPV entre finales de 2024 o principios de 2025 que podría albergar esta guerra. Las negociaciones están en marcha y, si la UFC juega sus cartas bien, podremos presenciar uno de los enfrentamientos más brutales y técnicos del año.

Rumores y expectativas en la comunidad MMA

Después de las declaraciones de Tsarukyan, la comunidad MMA explotó. Analistas, fanáticos y hasta peleadores ven esta pelea como la jugada lógica para no estancar la división. El silencio oficial de la UFC no hace más que aumentar la especulación y la presión pública.

La pregunta más caliente ahora es: ¿Aceptará Oliveira esta llamada al ring o la UFC intentará mover el tablero para otro rival? Por lo pronto, el que quiera ver acción auténtica en la jaula debe estar atento. Esta pelea no es para escenarios secundarios, es un duelo con sabor a todos o nada.

Conclusión: La pelea que la UFC debe hacer ya

Si Tsarukyan quiere algo claro tras ser ignorado en UFC 324, es medirse contra Charles Oliveira y resolver en la jaula quién merece la corona de inmediato. Es una pelea que tiene sentido para los rankings, para el espectáculo, y para los que entendemos que en MMA no hay espacio para cuentos baratos ni decisiones políticas.

Oliveira vs. Tsarukyan sería una explosión técnica, brutal y sin filtros que definiría el futuro del peso ligero y que ningún fanático de verdad puede perderse. Solo queda esperar que la UFC deje de jugar al despiste y arme esta guerra de una vez por todas.

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