Jorge Masvidal, veterano peleador de 41 años, ha afirmado este 24 de agosto de 2026 que su regreso al UFC está próximo y “trending en la dirección correcta”, en palabras recogidas por MMA Junkie y Yahoo Sports. Después de más de tres años de inactividad desde su retiro en abril de 2023 tras perder por decisión unánime ante Gilbert Burns, Masvidal apunta directamente a León Edwards como su objetivo ideal para su vuelta al octágono. La pelea no sería un simple encuentro competitivo; se trata de resolver una antigua rencilla que data de 2019 y que ha marcado la narrativa de ambos contendientes desde entonces.
Estado actual del regreso de Masvidal
El ex contendiente al título welter (récord oficial de 35-17 MMA y 12-10 UFC) ha declarado que está a punto de anunciar “big news” relacionadas con su retorno competitivo. Masvidal confirma que las conversaciones con el UFC están avanzando, aunque sin fecha ni detalles oficiales. Esto representa un giro de tono más optimista después de meses de prolongadas negociaciones, algunas con criterios estrictos por parte de la promotora. Su intención, además de volver a competir, es cerrar el capítulo pendiente con León Edwards.
Masvidal anunció su retirada tras UFC 287 en abril de 2023, cuando perdió por decisión unánime contra Gilbert Burns en Miami. A partir de enero de 2026 comenzó a insinuar un posible regreso, y en marzo confirmó interés real con tres oponentes sobre la mesa, siendo Edwards el más anunciado en medios. Los reportes apuntan a que la pelea de rencilla sigue siendo prioridad.
La rencilla con León Edwards: un conflicto sin resolver
La rivalidad entre Masvidal y Edwards se remonta a marzo de 2019 en UFC Fight Night 147, en Londres. Tras la victoria de Edwards, Masvidal lo abordó en el backstage y lo golpeó, campaña que se popularizó como el “three-piece and a soda” —tres golpes más una bebida—. Edwards sufrió una laceración bajo el ojo izquierdo, y este incidente generó un resentimiento personal que ha perdurado.
Un primer intento de programa oficial para esta pelea llegó en 2021, cuando estaban pactados para UFC 269. Sin embargo, Masvidal tuvo que retirarse semanas antes por lesión, aplazando el combate tan esperado. Desde entonces, Masvidal ha acusado públicamente a Edwards de rechazar ofertas para culminar este capítulo en el octágono. Por su parte, Edwards mantiene la animosidad y ha declarado en 2022 que necesita “recuperarlo en el octágono o en la calle”, dejando patente la tensión histórica.
Perfil de los protagonistas
Jorge Masvidal es famoso por poseer el knockout más rápido de la historia del UFC: cinco segundos con una patada voladora contra Ben Askren en UFC 239 (julio de 2019). Con un récord profesional de 35-17 y experiencia tanto en peso welter como ligero, se entrenó durante años en American Top Team. Fue también campeón simbólico del título “BMF” del UFC y un peleador de gran carisma y técnica en striking.
León Edwards tiene un récord profesional de 22-6 y es ex campeón de peso welter del UFC. A sus 34 años, ha tenido una racha complicada de tres derrotas consecutivas, la última por nocaut técnico en UFC 322 (noviembre de 2025) frente a Carlos Prates. Actualmente, ocupa el puesto #8 en el ranking welter, situación que le aleja por ahora de las peleas por el título.
El contexto competitivo y deportivo en 2026
La división welter ha cambiado notablemente en el último año con la llegada de Islam Makhachev, quien tras dominar la división ligera, se hizo con el campeonato welter en UFC 322. Esto ha reordenado el circuito, dejando a contendientes como Masvidal y Edwards en posiciones más inciertas si se toman solo criterios deportivos. Sin embargo, la narrativa emocional y la historia entre ellos mantienen alto el interés de aficionados y promotores.
Conclusión
Jorge Masvidal está más cerca de regresar al octágono, según sus propias palabras del 24 de agosto de 2026, y anuncia novedades inminentes en las negociaciones. El combate con León Edwards, más que deportivo, representa la resolución de un conflicto personal no cerrado desde 2019. Ambos luchadores necesitan sumar victorias relevantes, y este choque tendría un fuerte atractivo para la afición por la carga emocional y el peso histórico detrás.
El UFC aún no ha confirmado fecha ni cartelera, pero la expectativa crece entre los seguidores del peso welter. Por ahora, la pelota está en su tejado y el panorama sugiere que la pelea se concrete en los próximos meses, cerrando así una etapa que lleva siete años sin definirse.
