Conor McGregor sufrió una lesión grave en la rodilla apenas 69 segundos después de su esperado regreso en UFC 329, el pasado 11 de julio de 2026 en Las Vegas. La lesión del ligamento cruzado anterior (ACL) y menisco en su rodilla derecha ha abierto un debate importante sobre sus posibilidades reales de regresar a la élite del MMA. Paul Felder, expeleador y actual analista destacado de UFC, ha expresado serias dudas sobre la viabilidad de ese regreso.
La lesión y el contexto del combate
McGregor, de 38 años, volvía tras más de cinco años sin competir desde su última pelea en 2021 contra Dustin Poirier. Su enfrentamiento con Max Holloway en UFC 329 terminó abruptamente por la lesión en la rodilla tras intentar una patada giratoria voladora. La interrupción médica temprana otorgó a Holloway la victoria por TKO. Posteriormente, McGregor confirmó la gravedad del daño sufrido, muy parecido a una lesión previa que ya tuvo años atrás, aunque en la pierna contraria.
Paul Felder y su análisis técnico del caso
Paul Felder, con un récord profesional de 22-7 y ahora analista senior de la UFC, basó su evaluación en varios puntos clave:
- Edad avanzada: Felder recordó que, a casi 39 años, la fisiología ya no responde igual. Recuperarse de una lesión ACL es distinto a los 25 años, la edad que tenía McGregor en su anterior rehabilitación.
- Desventaja por inactividad: Más de cinco años sin competir significan pérdida de memoria neuromuscular específica para la competición, además de menor adaptación en velocidad y coordinación propias del MMA.
- Aspecto psicológico: El impacto mental tras una caída tan precoz y traumática en el octágono dificulta la confianza, sobre todo al enfrentar el temor a una re-lesión que afecte el rendimiento.
- Complejidad del proceso: Felder concluye que será “un camino hacia la recuperación mucho más complicado de lo que él piensa”, poniendo en duda que McGregor alcance su nivel previo.
La postura optimista de McGregor y los plazos de recuperación
En contraste con estas observaciones, McGregor mantiene una actitud optimista. En un comunicado del 19 de julio, informó que ya camina sin muletas, realiza trabajos de extensión de pierna y apunta a regresar en verano de 2027, alrededor de un año tras la lesión. Cita avances en medicina regenerativa y métodos modernos de entrenamiento como soporte para su rehabilitación.
El contexto competitivo y la comunidad del MMA
La lesión no solo impacta a McGregor, sino que también remece el panorama competitivo. Max Holloway, actual ganador, dijo estar abierto a una trilogía con McGregor, lo que indicaría duros combates si el irlandés regresa. Dana White ha confirmado el retraso en conversaciones para definir el regreso del irlandés, dejando claro que no hay fecha establecida.
Analistas como Dominick Cruz comparten ciertas perspectivas de Felder, apuntando a que el camino es incierto. El hecho de que McGregor haya solicitado anular el resultado oficial denota un trasfondo psicológico relevante.
Conclusión
Paul Felder, desde su experiencia en el octágono y ahora como analista, plantea argumentos técnicos y físicos que cuestionan la viabilidad de la vuelta de Conor McGregor tras una lesión tan severa a los 38 años y después de una larga inactividad. Aunque McGregor proyecta optimismo y un regreso para dentro de un año, el consenso entre expertos apunta a que la recuperación será un proceso complejo y sin garantías de alcanzar su nivel anterior.
