Conor McGregor y su equipo han respondido con contundencia a las recientes acusaciones de dopaje publicadas por The New York Times, que vinculaban al irlandés con el uso de sustancias prohibidas durante su recuperación tras la fractura sufrida en UFC 264. La defensa califica el artículo como un “ataque coordinado” y niega categóricamente cada una de las alegaciones.
Acusaciones de dopaje tras UFC 264
El reportaje del 11 de junio de 2026 firmado por Michael S. Schmidt afirmaba que Conor McGregor habría utilizado fármacos potenciadores del rendimiento durante su rehabilitación, sin contar con la debida aprobación para el uso terapéutico (TUE). Además, señalaba que el reconocido médico deportivo Neal ElAttrache, vinculado a equipos de élite como los Dodgers de MLB y los Rams de NFL, habría participado de algún modo en este proceso mediante recomendaciones médicas cuestionables. Según la información, estas acciones habrían causado además tensiones entre la UFC y la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA), que desembocaron en su ruptura.
Respuesta oficial del equipo de McGregor
El manager de McGregor, Audie Attar, publicó una respuesta el 8 de julio de 2026 a través de la plataforma BJPenn.com, donde calificó el reportaje como un “hit job”, término inglés que describe un ataque planificado y con intención de dañar. Attar niega “completa y totalmente” que McGregor haya utilizado esteroides u otras sustancias prohibidas durante su recuperación. Subrayó que estas acusaciones carecen de fundamento y apuntó que McGregor ha sido el peleador con más pruebas antidopaje en 2026, superando incluso a nombres como Merab Dvalishvili.
El contexto de las pruebas antidopaje
Irónicamente, McGregor es, hasta mayo de 2026, el luchador más sometido a controles antidopaje en el roster activo de UFC, con 12 exámenes realizados en cinco meses, más del doble que cualquier otro peleador. Todas estas pruebas han dado resultado negativo, lo que hasta ahora refuerza la posición de su equipo. Cabe recordar que tras la fractura en UFC 264, McGregor salió de la piscina de pruebas USADA por un periodo prolongado, reingresando solo a finales de 2023, un hecho que también ha sido parte de la controversia.
La intervención del Dr. Neal ElAttrache
El reputado médico negó explícitamente haber prescrito o recomendado esteroides u hormonas a McGregor, indicando que su papel se limitó a consultas ortopédicas y a remitir al peleador con especialistas en reparación de fracturas. Esta aclaración disminuye la fuerza de la acusación relacionada con su supuesta implicación directa en tratamientos ilegales.
Implicaciones para la UFC y la próxima pelea
La controversia surgida ha tenido un impacto significativo, incluido el distanciamiento entre UFC y USADA en 2023, en parte motivado por el caso McGregor. Este episodio ha abierto un debate sobre el enfoque del control antidopaje en las artes marciales mixtas.
Conor McGregor tiene previsto regresar a la jaula en UFC 329 el próximo 11 de julio de 2026 ante Max Holloway, solo tres días después de la publicación de la respuesta de su equipo. Este combate será crucial para el deportista tras varios años marcados por lesiones, polémicas y acusaciones.
Conclusión
La acusación de dopaje contra Conor McGregor ha generado un debate intenso dentro del mundo del MMA, con evidencias contrapuestas y explicaciones oficiales. La negativa rotunda del equipo del irlandés, combinada con la estadística de las pruebas antidopaje recientes, ofrece un panorama complejo. El inminente regreso de McGregor a la UFC será observado con atención por aficionados y expertos, quienes valorarán no solo su desempeño sobre el octágono, sino también cómo gestionará esta sombra que ha proyectado el reportaje del New York Times.
