La pelea entre Ilia Topuria e Islam Makhachev, un combate que prometía ser de guerra pura en la jaula, quedó en nada. ¿Por qué? Ali Abdelaziz, el temido mánager de Makhachev y otros pesos pesados, no dudó en señalar con dedo acusador directo a Topuria. Según Abdelaziz, el culpable de que este choque no salga del papel es nada más y nada menos que el peleador hispano-georgiano. Esta bomba estalló el 25 de marzo de 2026 y ha encendido debate y controversia a partes iguales dentro del panorama MMA.
El esperado combate en UFC Freedom 250 se cayó y, según Abdelaziz, no fue culpa del ruso. Islam Makhachev lanzó declaraciones que no dejan lugar a dudas: Topuria se rajó, pidió un “peso pactado” para evitar el corte de peso oficial y básicamente se echó para atrás. Pero, claro, Topuria también tiene su versión. Él acusa a Makhachev de esquivar la pelea, de esconderse detrás de excusas y de la influencia de Khabib Nurmagomedov. La pólvora está mojada, pero los disparos no paran.
Ali Abdelaziz no se corta: Topuria, el responsable del fracaso
Ali Abdelaziz es un personaje que mueve hilos en la MMA como pocos. Representa a Islam Makhachev, entre otros pesos pesados, y siempre va con la verdad por delante, sin maquillaje. Abdelaziz no se anduvo con rodeos y aseguró que la culpa de que esta pelea haya desaparecido del calendario es toda de Ilia Topuria.
¿Por qué? Porque, según él, Topuria fue quien propuso un peso pactado fuera de los límites oficiales, una manera de colocar condiciones para evitar el corte. Esto, en lenguaje MMA, suele ser sinónimo de buscar ventajas o tirar la toalla antes del combate. Islam Makhachev fue claro y añadió que no le importa pelear gratis con Topuria si eso sirve para sentar al español-georgiano en la jaula. Aquí lo que hay es un pulso de poder entre dos pesos pesados que quieren marcar territorio.
La réplica de Topuria: “Makhachev tiene miedo”
Ilia Topuria no se calló. El campeón peso ligero de la UFC, un fenómeno que lleva ascendiendo a fuego lento pero imparable en la división, declaró que la verdadera cobardía está en el otro rincón. Topuria acusó a Makhachev de andar “esquivando” la pelea y de esconderse detrás de excusas para no afrontar el enfrentamiento que todos queremos ver.
Además, Topuria mencionó la sombra que lanza Khabib Nurmagomedov en la carrera del ruso, señalando que la figura del ex campeón ejerce presión y bloquea oportunidades para el combate. En diciembre de 2025 ya expresó esta idea, y ahora vuelve a saltar al ruedo con esta teoría para explicar la filtración de los motivos reales que impiden confirmar la pelea. No hay acuerdo, no hay respeto, y por ahora, no hay batalla.
Perfil de los protagonistas y el escenario UFC
Ilia Topuria tiene 29 años y es la gran estrella que emerge desde España y Georgia. Campeón de peso ligero y ex campeón de pluma en UFC, su estilo mezcla la lucha grecorromana, jiu-jitsu brasileño y un striking limpio. Actualmente, es uno de los peleadores mejor ranqueados en libra por libra (#2) y su hambre por la gloria le hace imposible retroceder. Para él, pelear no es opción, es obligación.
Islam Makhachev es un guerrero ruso, actual campeón peso welter de la UFC, ex campeón ligero y número 1 en el ranking libra por libra. Con un record demoledor, tiene la racha de victorias más larga en la división y combinaciones de grappling que terminan con su rival en segundos. Dirigido por Khabib Nurmagomedov y manejado por Abdelaziz, su carrera está en pleno apogeo y busca rival a la altura para seguir dominando.
Ali Abdelaziz, el hombre que reparte las cartas en las negociaciones, es uno de los mánagers más influyentes del negocio. Controla figuras como Kamaru Usman y Henry Cejudo y no tiene miedo de exponer las verdades incómodas en público.
¿Qué queda para los fans y la UFC?
La conclusión es clara: esta pelea que prometía ser una auténtica guerra se cae antes de saltar a la jaula. La verdad está en disputa, pero el daño ya está hecho. La pelota está en el tejado de Topuria por ahora, según Abdelaziz, que no se cansa de echarle la bronca. Makhachev está listo para la guerra, pero sin una batalla pactada, ambos se quedan en un duelo de palabras y no en un combate real.
Esto pone en evidencia lo complejo que es montar enfrentamientos top en UFC. No es sólo quién es más duro en la jaula, sino cómo se manejan los egos, las condiciones y el negocio detrás del show. Por ahora, la comunidad MMA debe esperar y seguir dándole vueltas a esta historia que huele a pólvora y sangre fresca que, tristemente, no veremos caer en UFC Freedom 250.
