La lucha libre en MMA está llena de guerreros con estilos matizados, pero pocos comparan a Amosov y Makhachev con tanta intensidad. Magomed Ankalaev, ex campeón de The Ultimate Fighter (TUF), ha soltado una bomba diciendo que Yaroslav Amosov es “mucho mejor” que Islam Makhachev en una área específica: la lucha libre pura. ¿De qué va este duelo técnico que prende fuego a la comunidad MMA? Aquí lo desgranamos sin pelos en la lengua.
¿Quién es Yaroslav Amosov y por qué destaca?
Amosov no es ningún novato. Este ucraniano invicto en Bellator domina con un estilo brutal, pero técnico, basado en una formidable base de Sambo y lucha olímpica. Su récord y su control en la jaula no son casualidad: derribos limpios, defensa sólida, y capacidad para maniobrar con fluidez en transiciones difíciles. No solo detiene la ofensiva rival, sino que golpea y martilla con ground and pound cuando tiene la posición de mando.
Islam Makhachev: El estandarte del Sambo en UFC
Makhachev es la bestia de la UFC en peso ligero, con una escuela casi intocable bajo la tutela de Abdulmanap Nurmagomedov y el mismo Khabib. Su firmeza está en el control posicional y la presión constante. Sus derribos y sumisiones son letales, pero su juego se basa en el dominio y desgaste sistemático más que en la explosividad en el derribe.
La diferencia clave: lucha libre pura
Aquí está la controversia. Ankalaev asegura que en la lucha libre, un estilo que enfatiza derribos rápidos, control en pie y transiciones sin gi, Amosov barre a Makhachev. ¿Por qué? Porque Amosov es más fluido, más rápido con sus cambios de nivel y más eficiente cerrando la puerta en scrambles o situaciones abiertas. Makhachev, aunque es un titán controlando el suelo, se apoya en la presión y la técnica de Sambo tradicional para mantener a raya a sus rivales.
Este dato es crucial: la lucha libre pone a prueba la explosividad y la dinámica del cuerpo a cuerpo en pie, mientras que el Sambo se basa en la posición y sumisión una vez en el suelo. Así, Amosov domina las primeras fases del grappling con una potencia y rapidez que le dan ventaja en distancias cortas y lucha abierta.
Debate candente en la comunidad MMA
Los defensores de Amosov resaltan:
- Su récord invicto y dominio en Bellator, que no es moco de pavo.
- La calidad de sus derribos limpios y su capacidad para mantener posiciones dominantes.
- Su fuerza física y adaptabilidad en combates intensos.
Por otro lado, los fanáticos de Makhachev replican con fuerza:
- Su dominio en UFC frente a la élite ligera mundial.
- La tremenda dificultad que tienen los rivales para resistir su presión y someterse.
- La calidad superior de la competencia en UFC, que puede inclinar la balanza.
¿Veremos alguna vez un Amosov vs. Makhachev?
Difícil. Peso wélter vs. peso ligero y Bellator vs. UFC hacen que este choque sea más una fantasía que una realidad. Pero la sola posibilidad de que alguien considere una contienda así habla del nivel estratosférico de estos dos guerreros. Y más allá del enfrentamiento, esta comparación sube el nivel del grappling en MMA, enseñándonos que la lucha libre y el Sambo no son iguales, y que la técnica fina puede marcar la diferencia en un combate.
Conclusión
La afirmación brutal de Ankalaev le puso un espejo gigante a la cara de Makhachev y elevó a Amosov a otro nivel. En la lucha libre, Amosov es una bestia superior gracias a su explosividad, técnica depurada y control absoluto en situaciones de lucha abierta. Eso no niega la supremacía general de Makhachev en el UFC, pero le pinta el cuadro completo a los que creen que la pelea es solo presión y sumisión.
Queda claro: cuando se habla de grappling, no es un juego de uno solo. Amosov y Makhachev representan dos caras de una misma moneda, dos escuelas que llevan al límite la lucha en MMA. Si quieres entender cómo se pelea de verdad, mira lo que dice el campeón de TUF y toma nota: el dominio en la jaula se gana con técnica y brutalidad, y Amosov ya tiene ese combo en la mochila.
