Khamzat Chimaev: bait-and-switch en UFC con emoción y cerebro

Si esperabas que Khamzat Chimaev fuera siempre un huracán imparable, prepárate para replantearte la jugada. El fenómeno sueco-checheno comenzó su andadura en la UFC con una señal clara: agresividad desatada, nocauts y finalizaciones en tiempo récord. Pero según el ex campeón y analista Chael Sonnen, todo eso fue un “bait-and-switch” brutal. Chimaev les vendió a los fans un estilo “matar o morir” y, cuando ya tenía la atención, cambió las reglas del juego para mostrar un IQ de lucha que pocas veces se ve en el octágono.

Este cambio, aunque lógico y efectivo, no es para todos. El Lobo pasó de ser la bestia salvaje que buscaba acabar rápido, a un estratega frío que prioriza el control meticuloso y la victoria segura, aunque eso signifique sacrificar el espectáculo inmediato.

¿Quién es Khamzat Chimaev y por qué importa su evolución?

Khamzat “Borz” Chimaev, originario de Chechenia pero peleando para Suecia, llegó a UFC en 2020 y puso el circo patas arriba. En solo 66 días, consiguió tres victorias que dejaron a medio mundo con la boca abierta gracias a su fuerza, ritmo demoledor y técnica de derribo impecable. Su récord meteórico y versatilidad para pelear en peso wélter y medio lo convirtieron en una promesa gigante.

Pero no es solo el talento físico lo que destaca. Su reciente título de campeón del peso medio en UFC 319 contra Dricus Du Plessis confirmó que Chimaev no solo busca machetear rivales: domina con cabeza, con una estrategia casi militar que anula el ataque del enemigo desde la distancia o en la lucha cuerpo a cuerpo.

Chael Sonnen y la visión desde dentro del deporte

Chael Sonnen, ex peleador y uno de los analistas más respetados en MMA, no dejó pasar esta transformación. Para él, Chimaev hizo un clásico “bait-and-switch”: primero se presenta como ese gladiador que rompe para acabar rápido, pero luego baja revoluciones y abre su libro de jugadas táctico para controlar la pelea.

Sonnen dijo: “Él mostró a la gente un lado de matar o morir, luego les mostró su coeficiente intelectual, y su coeficiente intelectual en realidad lo volvió un poco aburrido.” Es decir, Chimaev sacrifica parte de la emoción para asegurar el triunfo, usando su wrestling como base para desarmar al rival y cerrar las peleas sin correr riesgos.

El análisis técnico del cambio de estilo de Chimaev

De la furia inicial a la estrategia medida

Sus primeras peleas fueron un torbellino: golpes duros, derribos explosivos y finalizaciones veloces, como el KO a Gerald Meerschaert en 17 segundos o la sumisión a Rhys McKee. El público flipaba con ese estilo visceral y sin pausa.

Pero a medida que subió la calidad de sus rivales, Khamzat fue refinando su acercamiento. Veamos los ejemplos claves:

UFC 273 contra Gilbert Burns: Una guerra de tres asaltos donde la emoción no faltó, pero Chimaev empleó un plan racional: presionar, medir el terreno, usar tanto el striking como la lucha para desgastar. No había ya búsquedas desesperadas de KO; la victoria llegó por decisión, sin apuros ni locuras.

UFC 279 frente a Kevin Holland: Aunque finalizó rápido – con un D’Arce choke impecable – el control desde el arranque fue absoluto. No hubo exceso de intercambio, sino una función precisa de derribo más grappling de élite, neutralizando al rival.

En definitiva, Chimaev cambió el sacrificio por la sobriedad táctica. No es menos peligroso, pero sí menos espectáculo explosivo. Los puños siguen ahí, pero ahora se dosifican como un francotirador.

El combate contra Dricus Du Plessis: muestra máxima de dominio cerebral

En la pelea donde se coronó campeón del peso medio, Chimaev mostró lo que Sonnen define como el IQ elevado. Cinco asaltos mantuvo a Du Plessis bajo control total, sin regalar nada. Con “un triple 50-44” en la tarjeta, dominó con lucha superior y control posicional sin perder la cabeza.

Este combate no fue para quemar calorías buscando un KO veloz, sino para demostrar que el lobo que ruge también puede acechar callado y dar el zarpazo en el momento justo.

UFC: El escenario donde se escribe esta evolución

La Ultimate Fighting Championship es la cima del MMA y solo los mejores planes tácticos resistirán a largo plazo. Chimaev ha ido entendiendo que la montaña no se conquista a golpe de locura, sino con cabeza fría y técnica afilada.

Este juego mental-esportivo no agrada a todos, porque los fans buscan sangre y adrenalina. Pero el éxito de Khamzat prueba que la evolución es clave para sobrevivir y dominar la jaula en el tope del deporte.

Conclusión

Khamzat Chimaev avisó con fuego y caballos desbocados, pero en UFC hoy es un estratega sutil y letal que prioriza el IQ de lucha sobre la emoción desenfrenada. Su “bait-and-switch” confundió a muchos, pero él simplemente aprendió que no siempre ganar es cuestión de dar espectáculo: a veces es saber cuándo apretar y cuándo guardar. En el brutal mundo del MMA, esa madurez táctica es la que convierte a un guerrero en leyenda.

Queda claro: si quieres ver guerras sin cuartel, Chimaev ya no es ese gladiador furioso. Ahora es el maestro de la jaula, controlando el combate con precisión letal y enseñándonos que la emoción sin cabeza no lleva a los cinturones.

¿A favor o en contra? El tiempo dirá si más fans valoran al lobo cerebral o extrañan al animal salvaje.

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