Anthony Joshua explica por qué no estuvo feliz tras noquear a Jake Paul

Anthony Joshua no ocultó su insatisfacción después de noquear a Jake Paul en una pelea que muchos esperaban fuera el gran evento del año. ¿Por qué un tipo con la victoria bajo el brazo no está contento? La respuesta está en la mentalidad de un campeón de verdad y en lo que significa para él esa pelea.

¿Qué pasó realmente con Joshua tras su triunfo?

El británico Anthony Joshua se llevó la victoria por KO contra Jake Paul, el influencer convertido en boxeador, y sin embargo su cara no era de ganador al 100%. En declaraciones recientes, Joshua confesó que no está feliz porque la pelea no cumplió con sus expectativas a nivel deportivo. No se trata solo de ganar, sino de medir fuerzas contra un oponente que realmente le exija. Para Joshua, un verdadero peleador, esta victoria fue una formalidad y no un desafío real que le permita elevar su nivel o dejar una huella histórica en el ring.

Jake Paul es más un fenómeno mediático que un boxeador de élite, y aunque da espectáculo y no le teme a la pelea, no es un rival que Anthony vea como el verdadero escalón para demostrar que sigue en la cima. Joshua dejó claro que esto es una cuestión de profesionalismo y hambre competitiva: quería sangre, guerra y una pelea que valga la pena recordar.

La mentalidad del campeón vs. el showman del ring

Anthony Joshua siempre ha dejado claro que su enfoque es ser un atleta de peso pesado de alto calibre, un tipo que entrena, que se mata por mejorar técnica y que busca enfrentarse a los mejores del mundo. Su derrota frente a Andy Ruiz Jr. fue un bofetón de realidad, y su regreso con victorias de prestigio era para demostrar que no está aquí para exhibiciones ni para golpes de efecto mediáticos.

Jake Paul, por su parte, representa todo lo contrario: una estrella viral que aprovecha el boxeo para sumar fans y negocio. Aunque ha mejorado mucho y ya ha noqueado a varios expeleadores, todavía está lejos del nivel de Joshua y sus compañeros en la élite del boxeo profesional.

Joshua explicó que sentirse insatisfecho no es arrogancia sino compromiso. Es una declaración a la cultura de campeones que priorizan la calidad de la pelea y su legado antes que la cartera o la popularidad momentánea. La victoria fácil no alimenta esa hambre, solo calma las cuentas bancarias.

Técnica y precisión detrás del “no feliz”

Analizando el combate desde el punto de vista técnico, Joshua dominó con clase: control de la distancia, uso efectivo del jab, presionó con la derecha y conectó un gancho impecable para enviar a Paul al suelo. Sin embargo, la pelea no tuvo la intensidad ni el terreno peligroso que él esperaba para sacar su verdadero arsenal.

“No quiero dar un paseo, ni regalar golpes sin recibir nada a cambio”, comentó Joshua. Quería sentir ese desgaste físico y mental que solo un oponente realmente peligroso puede generar, no un combate cómodo de trámite. Eso marca la diferencia entre un mero combate de exhibición y un récord que realmente valga la pena.

¿Qué significa esto para el futuro de Joshua?

De cara a 2026, Joshua tiene claro que quiere pelear contra nombres de verdad y no seguir en el circo mediático. Buscamos una guerra en el ring, no un show de cartón. Queda claro que su cabeza está puesta en su legado y en demostrar que sigue siendo un verdadero top del peso pesado.

Si las próximas peleas no le ofrecen esa condición de guerrero, no le darán ninguna felicidad ni al peleador ni al fan que busca sangre y talento real en la jaula. Esto es boxeo serio, no un story-time viral para Instagram.

Conclusión

Anthony Joshua nos deja una lección brutal y real: ganar no siempre significa estar feliz. Cuando compites al más alto nivel, necesitas rivales que te exijan hasta el límite. Y aunque Jake Paul le dio una victoria por KO, no fue el tipo de guerra que el británico esperaba ni necesitaba para seguir construyendo un legado verdadero. Esto no es solo boxeo, es pura mentalidad de campeón. En Puro MMA lo tenemos claro: aquí no se vende humo, se habla con la verdad que derriba mandíbulas, no solo con palabras de ocasión.

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