Mansur Abdul-Malik se cargó a Antonio Trócoli en 69 segundos con una guillotina de pie brutal en UFC 323. No hubo rodeos ni guerra de desgaste: el estadounidense demostró que en la jaula manda el que sabe acabar rápido y con técnica precisa. Trócoli, un grappler de respeto que nunca antes había sido sometido, no pudo hacer nada contra esta estrangulación que lo dejó sin aire antes de que el cronómetro marcara el minuto y diez segundos.
Abdul-Malik llegó al octágono con hambre de victoria y no perdió tiempo. En plena pelea, agarró el cuello de Trócoli con una guillotina de pie (standing guillotine choke), técnica que exige controlar y presionar el cuello desde la posición de pie sin ir al suelo. Es una finalización compleja para la que necesitas fuerza, timing y precisión quirúrgica. Y eso fue justo lo que vimos: técnica brutal sin margen de error. Trócoli intentó zafarse, pero no tuvo escape. Cuando cerró la presión, el brasileño no tuvo más opción que rendirse. Punto y final.
Esta es una victoria que no solo abre puertas a Abdul-Malik, sino que también es un ejemplazo de cómo se debe capitalizar una oportunidad en MMA. Venía con récord invicto (8-0-1) dentro de la UFC y este triunfo sólido alarga esa racha como un aviso para el resto de la división de peso mediano. Que Neymar del grappling brasileño Trócoli, conocido por sus 5 sumisiones previas y por no haber sido sometido profesionalmente antes, caiga así, dice mucho. Abre la puerta para que Abdul-Malik empiece a sonar fuerte como contendiente.
Quién es Mansur Abdul-Malik y por qué importa
Mansur Abdul-Malik es un luchador estadounidense que entrena en el famoso gimnasio Xtreme Couture. Su estilo es una mezcla de potencia y técnica. Hasta UFC 323, llevaba 7 victorias por KO y ahora suma su primera finalización por sumisión en la UFC. Ahí radica la importancia de esta victoria: amplía su arsenal y demuestra variedad. Además, ya había brillado con bonos de "Actuación de la Noche", y esta guillotina de pie se volvió uno de los highlights del evento.
Mientras otros van al suelo para acabar peleas, él te estrangula de pie en menos de un minuto y diez segundos. Eso no es casualidad, es maestría y sangre fría. Le pone en el radar de los analistas y, también, en la lista negra de sus rivales. Es técnica pura ejecutada con brutalidad.
Antonio Trócoli: un guerrero caído
Antonio "Malvado" Trócoli no es ningún novato. Brasileño de Bahía, con un cartel de 12-5-0 (1 NC), fue campeón en Jungle Fight y un grappler que pocas veces se rinde. Tenía un récord UFC de 0-2, pero lo llamativo es que nunca había sido sometido antes. El hecho de que Abdul-Malik se lo llevara con una guillotina de pie en nuevo round es un golpe duro para su carrera.
Su escuela Full House no pudo prepararlo para esta tormenta. Quedó a merced de un lobo táctico capaz de aprovechar la menor grieta en defensa para aplicar un estrangulamiento implacable. Trócoli se fue de la pelea con la cabeza gacha, pero con honor. Esta derrota brutal marca un punto de inflexión. Le tocará replantearse estrategias o buscar una revancha.
La guillotina de pie: técnica y brutalidad sin concesiones
La guillotina de pie es técnica y músculo al máximo nivel. No es un simple agarre al cuello: debes controlar la mandíbula del rival, hacer palanca con el brazo y aplicar presión en la tráquea o arterias carótidas. Todo esto sin perder el equilibrio y sin caer al suelo. Que Abdul-Malik cierre la técnica en 69 segundos revela que no solo tiene fuerza, sino timing y control absoluto.
Esta finalización es poco habitual y más valorada cuanto más rápido y limpia se ejecuta. No es un simple lucky punch, sino una jugada maestra que cierra el combate por la vía rápida y sin dejar dudas. Así se hace un highlight y se mete en las mentes de aficionados y expertos.
UFC 323: un evento con momentos para recordar
UFC 323 sigue demostrando que el espectáculo no depende solo de peleas largas o decisiones polémicas, sino también de golpes técnicos fulminantes. Esta velada en Las Vegas fue el escenario perfecto para que Mansur Abdul-Malik mostrara su arsenal y se ganara un respeto que va más allá de los números. El evento reafirma a la UFC como la élite mundial de las MMA, con peleas que no perdonan y guerreros que escriben historia con sangre y técnica.
En resumen, lo que vimos en UFC 323 entre Abdul-Malik y Trócoli fue un ejemplo brutal, técnico y sin filtros de cómo debería acabarse un combate: rápido, con una finalización limpia y sin rodeos. Mansur Abdul-Malik no solo venció, sino que envió un mensaje claro. Aquí no hay tiempo para experimentos ni excusas; o eres el que manda en la jaula, o te sacan con las luces apagadas. Esta guillotina de pie no es solo una victoria: es una advertencia para toda la división de peso mediano.
