Dana White vs Francis Ngannou: La historia que se desmorona

Cuando la verdad golpea más fuerte que un gancho de izquierda

La historia oficial que Dana White ha vendido durante dos años sobre la salida de Francis Ngannou de la UFC tiene más agujeros que la defensa de un novato ante un ground and pound. El presidente de la UFC pintó al “Depredador” como un tipo caprichoso, excesivamente exigente y con un equipo malo que le aconsejaba mal. Sin embargo, el tiempo, las acciones y la reacción de la comunidad MMA han puesto en evidencia que esa narrativa está a punto de caer en picado.

Francis Ngannou no salió por miedo, desgaste o capricho. Salió buscando libertad, un contrato justo y la posibilidad de crecer no solo como peleador de MMA, sino como boxeador profesional. Y el mundo ya sabe que el relato de Dana White está hecho para cubrir la cara de la UFC, no para contar la verdad.

Dana White vs Francis Ngannou: la pelea fuera de la jaula

Francis Ngannou, campeón lineal de peso pesado y una máquina de nocauts brutal en UFC, terminó su contrato con la empresa en 2023 tras exigir algo básico y que aquí muchos damos por sentado: representación real, mejores condiciones de salud y la opción de boxear profesionalmente.

Dana White se encargó de decir que “Ngannou tenía miedo de pelear”, que no aceptaba un contrato que lo habría convertido en el peso pesado mejor pagado de la historia y que incluso hubo un altercado físico con Ngannou antes de su salida. ¿Y las pruebas? Nunca aparecieron.

Mientras Ngannou ya brilla en la Professional Fighters League (PFL) con un contrato que le da libertad total, un sueldo millonario y la posibilidad real de hacer lo que quiere, Dana White sigue en la pelea comunicativa, intentando sostener un relato cada vez más débil.

Ngannou: De cantera en Camerún a jefe en PFL Africa

No es una historia cualquiera. El camerunés, con pasado de cantera y peleas callejeras, se convirtió en el símbolo de la superación. En la UFC fue campeón desde 2015 hasta 2022, con finalizaciones espectaculares: siete KO en menos de dos minutos del primer round. Su poder de golpeo no es cuento, es ciencia y músculo.

En PFL, su contrato le permite boxear, recibir una bolsa mínima millonaria para sus rivales y hasta formar parte de la junta directiva de PFL Africa, haciendo crecer las MMA en su continente natal. ¿Esto es capricho? No, es evolución.

La pelea en el ring de boxeo y la credibilidad perdida de White

Ngannou no solo cambió la jaula por el ring, donde enfrentó a nombres pesados del boxeo como Tyson Fury (recordemos que lo mandó al suelo en el tercer round y aguantó los cinco asaltos mostrando técnica y corazón).

Ahora se prepara para pelear contra Anthony Joshua, un evento que confirma que el “Depredador” ha dejado claro a todos que no se echa atrás ni fuera del octágono.

¿Por qué la historia de Dana White no aguanta más?

  1. Ngannou pidió contrato con representación en juntas de UFC y seguro médico para todos los peleadores. Negado.

  2. La UFC se negó a permitirle boxear profesionalmente. PFL sí.

  3. La narrativa de “miedo y malos asesores” solo intentó justificar una pérdida económica y de prestigio.

  4. El contrato actual de Ngannou con PFL le da la libertad que la UFC no quiso darle y grandes garantías.

  5. La comunidad en redes y expertos de MMA lo tienen claro: White quiere controlar, no mejorar.

En conclusión: Un Depredador libre

Aquí nadie se dejó llevar por cuentos chinos. Francis Ngannou demostró fuera de la UFC que el único miedo que tiene es a no seguir creciendo. Dana White, por su parte, se quedó en la esquina hablando para la galería.

Esta historia es un ejemplo brutal de cómo el poder y la narrativa pueden chocar con la realidad. El Depredador ya no está enjaulado. Y la red está viendo todo. Dana White, más que un presidente, parece hoy un contador que no sabe contar la verdad.

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