Conor McGregor revela lesión en UFC 329 y tiempo de recuperación

Conor McGregor confirmó el tipo de lesión que sufrió en su breve regreso a la jaula el pasado 11 de julio de 2026, durante UFC 329 en Las Vegas. Tras apenas 69 segundos de combate ante Max Holloway, el irlandés sufrió un desgarre tanto del ligamento cruzado anterior (ACL) como del menisco en la rodilla derecha, acuerdo que compartió públicamente el 19 de julio. Además, McGregor ofreció detalles sobre el proceso de recuperación que afrontará para intentar regresar al octágono.

Momento y mecanismo de la lesión

La lesión ocurrió en el primer minuto del combate, cuando McGregor ejecutaba una patada saltada de barrida (jumping roundhouse kick) contra Holloway. El movimiento no conectó, pero la biomecánica implicó una torsión y una flexión anómalas de su rodilla derecha, provocando la ruptura simultánea del ACL y el menisco. Este tipo de lesión es característicamente incapacitante para cualquier deportista de alto rendimiento, ya que compromete la estabilidad y funcionalidad de la articulación.

Dana White, presidente de UFC, había adelantado que se trataba del “peor escenario posible”, mientras que el diagnóstico final confirmó una lesión más grave de lo inicialmente esperado. Esta combinación de desgarres obliga a tratamiento quirúrgico y a una rehabilitación prolongada.

Historial previo y contexto

No es la primera vez que McGregor sufre un desgarre de ACL relacionado con Holloway. En 2013, durante su primer encuentro en la división de peso pluma, el irlandés sufrió una lesión similar, aunque en la rodilla contraria. Este dato proyecta la gravedad del incidente, dado que las lesiones en ambas rodillas suman un desgaste acumulado importante para un peleador de su perfil.

Max Holloway, por su parte, mantiene un record profesional destacado, con 29 victorias y 8 derrotas según el récord oficial de UFC. Es un ex campeón peso pluma conocido por su resistencia y volumen de golpes, y pese a ganar por TKO debido a la lesión de McGregor, mostró respeto y apoyo hacia el adversario lesionado.

Recuperación y futuro competitivo

McGregor anunció que se someterá a cirugía para reparar ambas estructuras dañadas y que el proceso de rehabilitación previsto será de entre 9 y 12 meses. Este plazo encaja con los datos médicos habituales para desgarres de ACL combinados con menisco, que requieren cuidado para evitar secuelas permanentes o recaídas.

Aunque no estableció una fecha exacta, fuentes especializadas estiman un posible regreso alrededor de abril de 2027. El irlandés confirmó que aún tiene dos combates en su contrato y desea cumplirlos, lo que sugiere una recuperación y un retorno al octágono a medio plazo.

Declaraciones y aclaraciones

Ante rumores de una posible lesión previa, McGregor y su entrenador John Kavanagh negaron categóricamente que la rodilla fuera un problema antes de UFC 329. Kavanagh calificó la lesión como un “golpe devastador”, subrayando la competencia física y la preparación que McGregor mostró antes del combate.

Impacto en la carrera y comunidad MMA

La lesión de McGregor en UFC 329 es un revés significativo en la trayectoria de uno de los peleadores más influyentes del MMA contemporáneo. Sumado al precedente de 2013, este segundo desgarre de ACL podría condicionar sus estilos de entrenamiento y estrategia en futuras competencias.

En la comunidad, expertos en medicina deportiva y fisioterapia han analizado la mecánica de la lesión, considerándola un claro ejemplo de la alta demanda física que sufren atletas de alto nivel en MMA. Holloway, aunque beneficiado por el resultado, enfatizó en redes sociales la intención de que McGregor se recupere totalmente.

Conclusión

Conor McGregor confirmó que la lesión sufrida en UFC 329 es un desgarre combinado de ligamento cruzado anterior y menisco en la rodilla derecha, una lesión grave que requerirá cirugía y una recuperación de 9 a 12 meses. Su determinación por regresar y completar su contrato con la UFC está clara, pero el reto médico y físico vuelve a situar su futuro competitivo en una encrucijada. UFC 329 será recordado más por esta lesión que por el combate en sí, y pondrá a prueba la capacidad de McGregor para volver a su mejor nivel.

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