El fin de semana del 23 de mayo de 2026 pasará a la historia del boxeo y de las transiciones entre deportes de combate por la controversial victoria de Oleksandr Usyk sobre Rico Verhoeven. El combate, celebrado en las Pirámides de Guiza en Egipto, terminó con un nocaut técnico (TKO) de Usyk en el último segundo del undécimo asalto, una decisión que ha generado un intenso debate dentro de la comunidad de peleadores y aficionados. Entre las voces más destacadas está la del campeón de peso pesado de UFC, Tom Aspinall, quien calificó la detención arbitral como un “robo” absoluto.
Detalles clave del combate y la detención controversia
La pelea se desarrolló durante 11 asaltos, donde Verhoeven, reconocido kickboxer y con una carrera prominente de 13 defensas consecutivas del título de GLORY, mostró un desempeño sólido y competitivo frente a Usyk, campeón olímpico y exmonarca de peso pesado en boxeo. Según múltiples reportes y las tarjetas oficiales antes del cierre del undécimo asalto, Verhoeven dominaba o estaba muy cerca en casi todos los criterios de puntuación, especialmente gracias a su superioridad técnica en el kickboxing transformado al ring de boxeo.
Sin embargo, con apenas un segundo restante en el penúltimo asalto, el árbitro Mark Lyson detuvo la pelea, otorgándole la victoria a Usyk por nocaut técnico (TKO). Esta interrupción no sólo cortó el desarrollo natural del combate sino que evitó que el último asalto se disputara completo y que la pelea pudiera definirse en las tarjetas, una posibilidad real dada la competitividad mostrada por Verhoeven.
Tom Aspinall: una opinión con peso por la relación personal con Verhoeven
La crítica de Aspinall cobra especial relevancia al tratarse de un atleta que lleva cerca de una década entrenando y sparreando con Rico Verhoeven. Con un récord actual como campeón de peso pesado de UFC y reputación de analista técnico del combate, Aspinall declaró sin ambages que el final de la pelea fue “un robo”, argumentando que “no lo dejaron llegar al final del round”. Además, apuntó a una resistencia sistémica del boxeo tradicional a los peleadores que provienen de otras disciplinas: “Quieren boxeadores que sigan la ruta amateur-olímpica y luego profesionales invictos. No quieren a deportistas de otros deportes de combate”, comentó en redes sociales.
Este señalamiento abre un debate más amplio sobre cómo la gobernanza del boxeo regula y acepta a peleadores crossover, en este caso un kickboxer que demuestra que es capaz de competir en alto nivel dentro del ring de boxeo profesional.
Reacciones encontradas y la posición de Verhoeven
Además de Aspinall, figuras como Jake Paul y Francis Ngannou respaldaron la percepción de un fallo anticipado que perjudicó a Verhoeven. En cambio, el boxeador Canelo Álvarez ofreció una visión opuesta, sugiriendo que el árbitro pudo haber protegido a Verhoeven de un nocaut más severo.
Por su parte, Rico Verhoeven expresó públicamente su intención de impugnar la decisión y pidió una revancha contra Usyk. Su entrenador, Peter Fury, también solicitó formalmente el combate de repetición, recalcando que Verhoeven había controlado gran parte del pleito y que no se le dio la oportunidad de terminar el round decisivo con posibilidades de triunfo.
Contexto histórico y técnico de una detención polémica
El cronómetro y las tarjetas marcan la singularidad de esta situación. Detener una pelea con solo un segundo pendiente en un asalto de 12 y cuando el resultado podría resolverse en las puntuaciones, es poco usual y técnicamente cuestionable. La mayoría de observadores coinciden en que si la pelea hubiese continuado, Verhoeven tenía altas posibilidades de ganar por puntos o, al menos, forzar el último asalto para buscar un resultado más claro.
Oleksandr Usyk, en su entrevista posterior, reconoció conocer la necesidad de un nocaut para asegurarse la victoria, lo que respalda la teoría de que la pelea fue mucho más cerrada de lo que inicialmente se esperaba.
Conclusión
La polémica generada por la detención en el Usyk vs. Verhoeven pone sobre la mesa la dificultad que tienen los atletas de otras disciplinas para consolidarse en el boxeo profesional cuando las decisiones arbitrales y las estructuras regulatorias son cuestionables. La voz de Tom Aspinall, basada en su experiencia directa con Verhoeven, añade peso a esas inquietudes y señala la importancia de una revisión cuidadosa de estos casos para garantizar la justicia deportiva.
Habrá que esperar la respuesta oficial ante la posible apelación y si se concreta la anhelada revancha, que podría aclarar de una vez los méritos reales de ambos competidores en esta inédita confrontación.
