Ronda Rousey se prepara para su esperado regreso al MMA después de siete años, enfrentándose a Gina Carano el próximo 16 de mayo de 2026 en el Intuit Dome de Los Ángeles. Sin embargo, más allá de la expectación deportiva, la ex campeona del UFC ha lanzado duras críticas contra la promoción que la lanzó a la fama, señalando que la organización ha perdido el rumbo al priorizar la marca por encima de los combatientes.
Ronda Rousey y Gina Carano: una pelea histórica fuera del UFC
La pelea entre Rousey y Carano formará parte de un evento promovido por Most Valuable Promotions (MVP) y transmitido en vivo por Netflix, lo que representa una apuesta inédita en la industria del MMA, tradicionalmente dominada por UFC. El cartel contará además con combates relevantes como Nate Diaz vs. Mike Perry y Francis Ngannou vs. Philipe Lins, consolidando este evento como uno de los más importantes de 2026 según datos oficiales de MVP y Netflix.
Rousey, con un récord oficial de 12-3 en MMA y ex campeona del peso gallo del UFC, regresa nueve años después de su última pelea profesional en la compañía. Gina Carano, que también tiene un peso histórico en el deporte, se mide en un combate muy esperado que impacta tanto a nivel deportivo como promocional.
Críticas de Ronda Rousey al UFC: “Quieren que la marca sea la estrella”
En las semanas previas a la confirmación de su pelea con Carano, Rousey se ha mostrado muy crítica con la organización que impulsó su carrera. En declaraciones publicadas en marzo y abril de 2026, Ronda señaló que el UFC “quiere que la marca sea la estrella” y que la promoción ha “perdido de vista lo que realmente importa”, en referencia al trato a los peleadores.
Esta postura se basa en que UFC construyó un sistema donde los atletas pasan a segundo plano y la multinacional se convierte en el centro de todo. Para Rousey, esto ha creado un ambiente hostil para los peleadores en cuanto a remuneración y reconocimiento.
Un aspecto central de su crítica es la estructura de pagos dentro del UFC. Rousey declaró que ni ella ni Gina Carano fueron remuneradas adecuadamente para pelear en la empresa, motivo por el cual ambas optaron por buscar alternativas con MVP y Netflix, que ofrecían mejores condiciones financieras y una plataforma diferente para el deporte [LowKickMMA.com, 2026].
Una visión crítica del ecosistema MMA actual y la salida hacia nuevas plataformas
Ronda Rousey ha calificado al UFC como “uno de los peores lugares para ir financieramente” y ha alertado sobre la pérdida de talento que está sufriendo la organización por el auge de promotoras independientes y formatos alternativos. Most Valuable Promotions, fundada en 2021 y co liderada por Jake Paul y Nakisa Bidarian, se ha posicionado como ejemplo de esta nueva generación de promotores que buscan ofrecer mejores contratos y mayor protagonismo a sus peleadores.
Nakisa Bidarian reveló que MVP obtuvo la oportunidad de organizar el combate Rousey-Carano porque UFC rechazó la propuesta, lo que evidencia una tensión creciente entre la empresa histórica y estas promotoras emergentes. Este cambio responde a una demanda real de los atletas que buscan mayor seguridad económica y visibilidad [SportsBusinessJournal.com, 2026].
Contexto legislativo y apoyo a los peleadores
Ronda no solo ha expresado sus críticas desde el plano deportivo y económico, sino que también ha participado activamente en iniciativas legislativas para mejorar las condiciones de los luchadores, como el proyecto de ley AB 2130 en California, orientado a incrementar los fondos de retiro y protección social de los atletas de combate.
Su involucramiento en estas iniciativas deja claro que considera la reforma del MMA como un proceso múltiple que requiere cambios estructurales dentro y fuera de la promotora [Instagram MMA Island,2026].
Reacciones dentro de la industria
Dentro del entorno del MMA, las declaraciones de Rousey han sido respaldadas por figuras como Marina Shafir, luchadora de AEW y amiga cercana, quien consideró sus críticas una “llamada de atención” para toda la comunidad. También Matt Brown, expeleador del UFC, expresó que Rousey no está sola en sus apreciaciones, subrayando un malestar compartido por varios atletas respecto a la gestión de la empresa [NYPost.com, 2026].
Conclusión
Ronda Rousey vuelve al octágono en un contexto donde su pelea con Gina Carano simboliza algo más que un enfrentamiento deportivo: es una declaración de intenciones y una crítica al modelo de negocio dominante en las artes marciales mixtas. La fractura entre los luchadores y la marca UFC abre una nueva etapa para el deporte, donde la visibilidad, la justicia económica y las alternativas a la empresa tradicional se colocan en el centro de la conversación.
Será interesante seguir la evolución del evento MVP en Netflix el próximo 16 de mayo y cómo repercute esta disputa en el futuro del MMA a nivel global.
