Nassourdine Imavov no es de los que se andan con rodeos y acaba de soltar un bombazo sobre una pelea que los fans de MMA estaban mordiendo con ganas: su esperado choque con Khamzat Chimaev. El peso medio del UFC ha contado que esta guerra en potencia ya estuvo en la mesa no una, sino dos veces, antes de que una lesión pusiera todo patas arriba y mandara a la basura los planes. Así, de forma directa y sin tapujos, Imavov nos confirma que la batalla que todos queremos ver casi se materializa, pero el deporte siempre cobra su precio con la salud.
Este enfrentamiento es uno de los más candentes de la categoría. Chimaev, actual campeón mediado del UFC y una bestia de la lucha libre con un récord impecable, lleva la división en llamas. Imavov, en ascenso brutal dentro del ranking, no solo tiene el talento sino también la actitud para darle guerra a Khamzat. Pero el destino, o más bien las lesiones, se han interpuesto en el camino en más de una ocasión.
Nassourdine Imavov: ¿qué dijo sobre la pelea con Khamzat Chimaev?
“Esa pelea la teníamos en la mira no una vez, sino dos veces”, soltó Imavov sin filtros en la última entrevista. “Estuvimos a punto de entrar en la jaula, pero una lesión me dejó fuera. No hay más, así funciona esto.” En pocas palabras: el choque estuvo pactado, preparado, pero el cuerpo tiene su ley.
Esta declaración desmonta los rumores de que el combate era solo un deseo de los fans o de la UFC. No. Imavov confirma que el plan existió y que ellos dos iban a medirse para demostrar quién manda en peso medio.
Khamzat Chimaev: ¿por qué es el rival a temer?
Khamzat no es cualquier peleador. Con 31 años y chantajeando constantes a rivales en el octágono, este ruso-emiratí se ha ganado a pulso ser uno de los mejores libra por libra en el UFC (actual número 3). Su base en lucha libre es su mayor arma y su presión incansable hace que sus rivales terminen desquiciados. No es solo pegada, es dominio físico y mental.
Chimaev lleva la corona del peso medio y es una bestia imparable. Que Imavov haya sido considerado para medirse con él no es casualidad, sino indicio de la calidad y el hambre del francés.
¿Qué significa esto para los fans y la división de peso medio?
Para los seguidores, esta noticia es una mezcla de frustración y esperanza. Por un lado, la pelea no se dio y el hecho de que haya caído por una lesión es un golpe duro. Pero, por otro lado, la confirmación de que la UFC y los luchadores están trabajando en esta guerra aumenta la expectación para cuando finalmente se concrete.
La división de peso medio está más caliente que un “Miguelito con chile” y un enfrentamiento Imavov vs. Chimaev sería una verdadera carnicería, donde el grappling brutal de Khamzat se chocaría con el striking certero y la técnica fina de Imavov, que no es ningún paseo.
Lesiones: el obstáculo más duro en el camino de las grandes peleas
Si hay algo cierto en MMA es que el cuerpo manda, ni el más fuerte ni el más ambicioso pueden pelear con el cuerpo roto. Tanto Chimaev como Imavov tienen en común un historial que incluye parones y lesiones. Esto hace complicado no solo pactar la pelea, sino mantenerla viva hasta el día del combate.
La efectividad de un kata gatame o un ground and pound se entrena, pero la salud se pierde en segundos. Por eso, aunque la ilusión está ahí, habrá que esperar a ver si ambos llegan saludables para que esta guerra brutal se haga realidad.
Conclusión: El choque soñado está cerca, pero la espera sigue
Lo que Nassourdine Imavov acaba de confirmar no es solo una declaración; es un ultimátum. Este combate se quiere, se necesita y está al caer. El problema ha sido siempre la salud, la lesión que nunca hace la guerra ni da tregua. Pero los que amamos el MMA sabemos que la espera hace que la guerra sea más sangrienta y emocionante.
Mientras tanto, seguiremos pendientes de cualquier anuncio oficial. Porque la pelea entre Imavov y Chimaev no es solo un choque dentro de la jaula, es una batalla para marcar el futuro del peso medio y del UFC.
Más claro, imposible: cuando estos dos se crucen, será fuego en estado puro, sin censura ni excusas.
