Charles Oliveira vs Max Holloway: “Estoy cazando todo el tiempo”

Charles Oliveira no se anda con tonterías. El excampeón ligero de la UFC acaba de dejar claro que estará “ahí” para Max Holloway, un rival que no solo respeta sino que también quiere cazar en el octágono. “Estoy cazando todo el tiempo”, dijo sin pelos en la lengua. La frase no es casualidad ni fanfarronería: es la mentalidad de un guerrero que busca finales, no decisiones aburridas. Y en puro MMA, eso significa una cosa: o le ganas o te lleva directo a la lona.

Oliveira y Holloway tienen historia, pero la que queda en el recuerdo es una que nadie quiere repetir tal cual. En 2015, en UFC Fight Night 74, Holloway se llevó la victoria por TKO debido a una lesión de Oliveira que cortó la pelea a los 1:39 del primer round. Una derrota fea, porque no fue por sumisión ni por KO limpio, sino por un accidente doloroso. Desde entonces, Oliveira busca redimir esa mancha, y Max, heredero de la división pluma y nuevo gran nombre en peso ligero tras su título BMF, es el objetivo perfecto.

Esta posible revancha, que ya levanta polvareda, no es solo un evento más: es la reunión en la jaula de dos estilos brutales y contrastantes, dos guerreros que entienden que la guerra dura 25 minutos o menos porque nadie aguanta recitales de cardio disfrazados de combate real.

Charles Oliveira y su estilo cazador

Oliveira no es un peleador que se conforma con sobrevivir o sumar puntos. Su juego de jiu-jitsu brasileño está grabado en la historia de la UFC, con récords de finalizaciones absolutas. Pero eso no le hace un luchador cerrado: ha evolucionado su striking para ser peligro real de pie y en el suelo. Su frase de “estar cazando todo el tiempo” define el hambre constante de un atleta que no se relaja ni un segundo.

Técnicamente, Oliveira busca presionar, derribar y buscar sumisiones como kimuras o triangles rápidos. Si no llega al suelo, su ground and pound es brutal y medido para abrir huecos. Contra Holloway, hombre de pegada alta y boxeo de volumen implacable, esta mentalidad ofensiva es clave. Porque sabes que, si bajas la guardia, llega la zurda que te manda de vacaciones anticipadas.

Max Holloway: el volumen que desarma enemigos

Max Holloway es un tipo que rompe esquemas. Su estilo de boxeo de alta cadencia, con jabs y ganchos que no paran, más su mentón digno de una leyenda, le convierten en un loco resistente del octágono. Holloway no solo aguanta, pega y encaja, sino que su cardio es insaciable. Eso le permitió dominar dos divisiones y coronarse como campeón en peso pluma y ahora también destacar como el BMF en peso ligero tras tumbar a Justin Gaethje.

Su capacidad para mantener un ritmo infernal durante cinco rounds es brutal. El problema para sus rivales es que ese volumen no es solo números, sino precisión y desgaste. Y frente a Oliveira, ese desgaste puede desmontar la paciencia de un cazador meticuloso.

Una revancha que prende el fuego en la UFC

Oliveira quiere venganza y está cazando a Holloway como un depredador que no olvida una presa. En 2026, este posible choque tiene una pinta brutal porque ambos vienen afilados, y quien mantenga la agresividad más fina, la inteligencia táctica y el pulso para resistir el castigo, se llevará la gloria.

El peso será un tema: Oliveira está en el ligero, Holloway viene del pluma pero ya ha mostrado que puede subir y reinvertirse. Eso abre un escenario explosivo de división cruzada con dos guerreros que no temen ajustar su cuerpo y estilo para pelear en el terreno más caliente.

Los fans ya están en alerta roja porque aquí no habrá espacio para excusas, solo guerra pura y dos peleadores que entienden que si no finalizan, pierden. Y eso es lo que queremos: golpes que duelan, sumisiones brutales y una batalla sin cuartel.

Conclusión

Charles Oliveira lo dice claro, brutal y sin rodeos: “Estoy cazando todo el tiempo” y eso incluye a Max Holloway. La revancha que todos quieren ver tiene toda la pinta de convertirse en una guerra de titanes, un choque técnico, brutal y sin escapes. Los aficionados del MMA pueden ir preparando las palomitas, porque cuando estos dos se crucen de nuevo, vamos a ver sangre, estrategia y pura intensidad en la jaula. Esto no es una pelea de gimnasios, es un duelo de verdad.

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