Usman Nurmagomedov desafía a Tsarukyan y Topuria: “Los venceré como Davis”

Usman Nurmagomedov no se guarda nada y lanza una andanada directa a Arman Tsarukyan y Ilia Topuria, dos de los nombres más calientes del UFC. El campeón invicto de peso ligero en Bellator no solo cuestiona el récord del armenio, sino que asegura que si tuviera que enfrentarlos, los “Ahalkalakets” (referencia peyorativa a personas de origen caucásico) caerían igual que Alfie Davis, víctima de un dominio absoluto por parte de Nurmagomedov. Este tipo no viene a jugar, sino a marcar territorio y dejar claro quién manda en el juego.

Usman, con un impecable 17-0, no se contenta con mantener su reinado en Bellator. En declaraciones sin filtros a Red Corner MMA, dejó claro que las tres derrotas de Tsarukyan (23-3) son una señal clara de debilidad, especialmente porque algunas de esas caídas fueron contra pesos pesados de verdad como Islam Makhachev. El ruso no parece tener respeto por la trayectoria del armenio y se dedica a comparar futuras hipotéticas peleas contra él y Topuria usando la referencia de su brutal victoria ante Alfie Davis, una pelea en la que Usman impuso su striking y grappling desde la campana inicial hasta la última señal, ganando 50-45 por decisión unánime.

¿Qué hay detrás del historial de Tsarukyan y por qué Usman lo menciona?

Arman Tsarukyan no es cualquier amateur; con un récord en UFC de 23-3, pocas veces lo han tumbado en la jaula y siempre ha peleado contra la élite. Su única derrota en UFC fue precisamente contra Islam Makhachev, actual monarca del peso ligero, un top indiscutido, y esas caídas que tiene, incluidas contra Gamrot y Belikh, fueron en sus inicios. Pese a eso, Usman las usa como munición para poner en duda la solidez de Tsarukyan, mostrando su estilo directo y sin concesiones: “3 derrotas no son casualidad”.

Ilia Topuria es otro tema aparte. “El Matador”, invicto con 15-0 y actual campeón de peso pluma UFC, ha dejado claro que no solo tiene puños demoledores, sino también un grappling de élite que puede desarmar a cualquiera. Aquí Usman vuelve a apostar fuerte: dice que igualaría a Topuria a la manera en la que despachó a Davis, subestimando la mezcla explosiva de striking y jiu-jitsu que ha puesto a Topuria en lo más alto.

La pelea con Alfie Davis como termómetro de lo que viene

El dominio de Nurmagomedov sobre Alfie Davis fue absoluto y técnico: cinco rounds de control estratégico, grappling apretado y golpes demoledores que borraron cualquier posibilidad de pelea. Esa exhibición es el modelo que usa Usman para lanzar su advertencia en dirección a Tsarukyan y Topuria, dejando claro que no ve rivales a su nivel, ni siquiera en la UFC.

Esto, más que simple fanfarronería, es una declaración de intenciones. Usman quiere que el mundo entienda que está listo para cruzar divisiones y organizaciones, buscando consolidarse como el mejor libra por libra, sin importar dónde luche.

¿Qué significa esto para el futuro de las MMA?

Las palabras de Nurmagomedov son un provocación directa que puede encender una de las rivalidades más interesantes de los próximos años. Tsarukyan y Topuria no son tipos que se queden callados, y esa tensión puede dar lugar a peleas que la comunidad de MMA ansía ver, especialmente con dos invictos en juego y un estilo de pelea brutal, técnico y sin concesiones.

Además, la posibilidad de peleas cruzadas entre promociones no está tan lejos. Nurmagomedov presiona con su récord, con su estilo implacable y su confianza brutal, un cóctel explosivo que puede cambiar las reglas del juego.

Conclusión

Usman Nurmagomedov no solo habla, amenaza en serio. Con un récord imbatible y un dominio táctico que recuerda al mismísimo Khabib Nurmagomedov, está listo para dar el salto y buscar en UFC a los mejores. Arman Tsarukyan y Ilia Topuria son su blanco, dos guerreros de élite con estilos que prometen fuego en la jaula, pero que ya han recibido el aviso: Usman cree que los puede despachar con la misma facilidad que a Alfie Davis. En el mundo de las MMA, esto significa sólo una cosa: prepárate para más guerras y menos discursos.

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