Michael Chandler revela por qué la pelea con McGregor se estancó

Michael Chandler no se anda con tonterías. En una entrevista reciente, el excampeón de Bellator y nuevo peso ligero en UFC terminó con las especulaciones sobre el retraso de su tan esperada pelea contra Conor McGregor. Según Chandler, el estancamiento no tiene nada que ver con él; el problema está en otros lados. El peleador estadounidense se muestra firme, listo y esperando que la promoción y McGregor le pongan fecha a una pelea que era un fuego cruzado directo para los fans.

Conor McGregor, uno de los pesos pesados en popularidad y polémica dentro de UFC, tiene un historial complicado, lleno de regresos retrasados y problemas fuera de la jaula que afectan sus combates. Chandler, conocido por su estilo explosivo, golpeo quirúrgico y arriesgado, está hastiado de la danza de excusas. Lo dice claro y sin pelos en la lengua: “Nunca ha sido culpa mía que esta pelea no se dé”.

¿Por qué se ha detenido la pelea entre Chandler y McGregor?

Michael Chandler apunta directo: la pausa y falta de concreción alrededor de este combate no viene de su lado. El americano mantiene su entrenamiento al máximo, está disponible y con ganas de salir a dar guerra en la jaula. La pelea tiene un atractivo brutal para la UFC y para las dos partes, pero parece que los obstáculos están más relacionados con McGregor y con la gestión de la empresa que con la voluntad de Chandler.

Los problemas de McGregor con las normativas antidopaje, su movilidad en los últimos años y la carga mediática que carga a cuestas son un lastre que, según Chandler, frena la concreción. La estrella irlandesa es un vendedor de PPV, pero también un hombre con un récord irregular en actividad y con mucho ruido externo que complica el calendario. Mientras Chandler se entrena sin descanso, la pelota la tienen los de arriba.

Michael Chandler: listo para la guerra y sin miedo al espectáculo

Chandler sabe que enfrentar a McGregor no es cualquier pelea. En su arsenal tiene golpes devastadores, buena resistencia y un grappling que no se puede subestimar. Su último paso por UFC ha sido sólido, demostrando que no es flor de un día ni una pieza decorativa en el top ligero. Para él, pelear contra McGregor no es un capricho; es un golpe de realidad, un choque de alto impacto entre dos estilos y dos historias que llenan estadios.

Desde lo técnico, Chandler cuenta con un boxeo agresivo apoyado en un jab preciso para marcar distancia y buscar la oportunidad de soltar su temible overhand. En el suelo, no se anda con rodeos: controla con presión, domina con submissions ajustados y no regala ni un centímetro al rival. En una pelea contra McGregor, esa combinación puede ser la clave para no dejarlo respirar ni un segundo.

La presión de los fans y la prensa: ¿hasta cuándo tendremos que esperar?

La demora ha generado frustración en la comunidad MMA. Las redes y foros explotan cada vez que aparece un rumor o una declaración que anuncia expectativas. Pero con el paso del tiempo, esa ilusión se ha transformado en resignación y críticas hacia UFC por no mover ficha. Las dudas sobre el estado físico de McGregor y su disposición real para volver a la jaula también pesaron.

La pelota sigue en el tejado de UFC y McGregor. Chandler, por su parte, ya dio la nota: está con la guardia arriba y esperando la pelea que promete ser un combate de alto voltaje, con explosiones de poder y rounds técnicos que podrían entrar en la historia. El tiempo dirá si la empresa se decide a ponerle fecha o si este combate queda atrapado en otro limbo de negociaciones eternas.

Conclusión

Michael Chandler no se anda con rodeos: la pelea con Conor McGregor no se ha caído por culpa suya. El estadounidense está listo, afilado y con ganas de salir a dar guerra en la jaula. El problema real está en la irregularidad de McGregor y la gestión de UFC, que parece jugar al ralentí con uno de sus combates más lucrativos. Mientras tanto, los fans solo pueden esperar con ganas o resignarse a otro capítulo de promesas y retrasos.

Si la pelea finalmente llega, será un choque brutal entre dos guerreros de estilos diferentes que bien podrían dejar escena de sangre, técnica y pura intensidad. Hasta entonces, Chandler sigue en modo guerrero, pero sin perder la paciencia ni bajarse del ring mental. La palabra está en manos de McGregor y los jefes de la UFC. Aquí no se negocian excusas, sólo verdades.

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