El presidente de la UFC, Dana White, ha dejado claro que la esperada pelea de revancha entre Conor McGregor y Michael Chandler podría no ser la que marque el regreso del irlandés al octágono. En una reciente declaración, White apuntó a un oponente alternativo, abriendo la puerta a un nuevo escenario que nadie veía venir. Este giro inesperado recalca que la UFC ya no ve a Chandler como la pieza principal para relanzar la carrera de McGregor, y que el plan busca maximizar impacto, dinero y relevancia, sin medias tintas.
Conor McGregor, el nombre más rentable y polémico de la UFC, sigue palpitando fuerte en la jaula, aunque su ausencia por lesión y batallas fuera del octágono tenían a más de uno dudando de su retorno. La relación rota entre UFC y USADA desde enero de 2024 ha eliminado la rígida barrera antidopaje que frenaba su regreso, facilitando que “The Notorious” vuelva sin el típico periodo de pruebas. Este cambio, combinado con la búsqueda de un rival que genere una guerra auténtica y un espectáculo masivo, explica la decisión de Dana de cambiar de planes y alejar a Chandler de la pelea central.
Dana White y su giro inesperado: adiós Michael Chandler
La situación es clara: Dana White no está vendido a la idea de poner a Michael Chandler frente a McGregor, al menos no para su combate de regreso más mediático en la Casa Blanca. El presidente de UFC, siempre pragmático y brutalmente honesto, sabe que una pelea que no prometa guerra ni suba ratings no le sirve a nadie, y menos a la marca McGregor.
Chandler, un guerrero duro, con estilo agresivo y garra de sobra, se queda a la espera, como un saco de patatas sobre el que la UFC ya no apuesta para hacer el PPV del año. La pelea entre estos dos no estaba escrita en piedra, y el cambio de planes deja a Chandler con las manos vacías y sin esa millonaria oportunidad que esperaba. Ahora, la UFC tendrá que buscar un nuevo rival que sea capaz de aguantar el pegajoso y versátil striking del irlandés y que también traiga una narrativa atractiva.
¿Quién podría ser el nuevo rival de McGregor?
La UFC no ha revelado ningún nombre todavía, pero aquí va la lista corta que ronda los despachos y el dream team de matchmakers:
- Dustin Poirier: La tercera pelea entre estos dos podría ser la más brutal hasta ahora, con un historial intenso y resultados repartidos. Poirier es un carnicero del ground and pound y un maestro en controlar el ritmo con sus combinaciones.
- Justin Gaethje: Combate seguro a la vista. Gaethje es puro fuego y ha demostrado una capacidad para durar guerras brutales, con takedowns arriesgados y un punch explosivo. Su presión incesante pondrá a prueba el juego de pies y la defensa de McGregor.
- Un contendiente de élite en peso ligero o welter: La puerta está abierta para un joven revelación o un veterano que se haya ganado su lugar en la jaula con resultados en la lona. UFC quiere espectáculo, y para eso necesita a dos guerreros con hambre y talento.
- Un combate “de leyenda” o negocio: El regreso de McGregor podría colgarse de un duelo con alguien que garantice ventas sin importar el ranking, como una revancha contra Nate Diaz o una sorpresa que reviente el mundillo.
La UFC, al eliminar la presión del control antidopaje, puede moverse rápido para cerrar un contrato con ese rival que reviente la cartelera y eleve el PPV. La fórmula es simple: Conor McGregor + oponente peligroso + guerra de verdad = dinero y rumor durante meses.
El impacto para Michael Chandler y la división ligera
Con este movimiento, Chandler pierde una oportunidad dorada para entrar en el foco mediático. El luchador conocido por su estilo explosivo y su afán por siempre ir hacia adelante, se queda en un limbo donde tendrá que buscar otra pelea de alto nivel para no bajar en el ranking.
La división ligera, una de las más competidas y rugidas del planeta MMA, ve cómo este cambio abre varios escenarios donde jóvenes y veteranos se disputan un puesto para medirse al irlandés cuando por fin decida ponerse el cinturón otra vez, o simplemente regresar para hacer negocio.
Conclusión
Dana White ha tirado un jarro de agua fría a quienes esperaban a Michael Chandler como rival del regreso de Conor McGregor en la UFC. El presidente busca un combate que vaya más allá de lo esperado, que genere billetes y sangre en la lona. El factor antidopaje ya no limita, y la UFC juega sus cartas para crear una pelea bomba, pero sin Chandler en la ecuación principal.
Todo apunta a que en los próximos meses veremos movimientos estratégicos, contratos y negociaciones detrás de cámaras para abrir paso a un nuevo enemigo de McGregor que reavive la llama del irlandés y levante al público de sus asientos. No es solo un combate, es una batalla por el legado, la plata y el corazón de un deporte que no tolera medias tintas.
