Conor McGregor explota tras el desinterés de Dana White en pelea con Michael Chandler

No hay duda: cuando Dana White decide que una pelea no le interesa, esa batalla está casi muerta. Y eso acaba de pasar con el esperado regreso de Conor McGregor frente a Michael Chandler. El presidente de UFC ha dejado claro que no ve en ese combate un paquete atractivo, bajando el pulgar a una pelea que muchos fans y expertos veían como el clásico «show de fuegos artificiales». ¿La reacción de McGregor? Directa, sin filtro y explosiva, como siempre.

McGregor es conocido por entrar en la jaula como un huracán, y no hay duda de que quiere volver a demostrarlo. Sin embargo, la falta de interés de Dana para sellar este enfrentamiento es un golpe duro, porque Michael Chandler es precisamente ese tipo de rival que el irlandés necesita: explosivo, peligroso y con garra. Tal vez White está viendo números de PPV que no cierran, o quizá hay otros planes detrás, pero McGregor no se ha quedado callado.

¿Quién es Michael Chandler y por qué importa esta pelea?

Michael Chandler es una bestia dentro de la jaula, un peso ligero que no solo tiene poder en las manos, sino un wrestling afilado y una agresividad casi imparable. Desde que llegó a UFC, ha sido uno de los que mejor ha puesto a prueba el chin del irlandés, y es justo esa rivalidad la que debería provocar un incendio. Chandler no es una marioneta; es un soldado que sabe castigar, y McGregor sabe que la única forma de volver en grande es enfrentándose a gente así.

Esta pelea no es un paseo ni una exhibición. Es un choque de estilos: el striking quirúrgico de McGregor contra la presión brutal y la capacidad para llevar al suelo de Chandler. Aquí hay más técnica que en muchas peleas en cartelera, y por eso la expectación era alta.

La reacción cruda de McGregor: “Esto no es por amor, es por PPV”

Desde que se filtró la noticia de la desidia de Dana, McGregor salió con los dientes afilados. En sus palabras, lejos de un discurso diplomático, dejó claro que esta historia no va de gloria ni revancha, sino de números. “No nos vendáis el cuento, Dana. Esta pelea no era por el título, era por los malditos números de PPV”, dijo con ese tono callejero y certero que le caracteriza.

McGregor está harto de jugar según las reglas que no controla. Quiere carne fresca, quiere aumento de réditos y quiere espectáculo. Que White le dé la espalda a esa pelea no solo lo frustra, lo enciende. Es como si en el último round te dijeran que tu oponente no va a salir a pelear. En el fondo, sabe que la pelea contra Chandler le puede dar la gasolina para volver a reinar.

Dana White y su estrategia: ¿por qué rechaza el combate?

Dana White no es un tío que se levante por la mañana y diga “voy a joder a Conor”. Aquí los números mandan y, aunque McGregor sigue siendo un imán para PPV, la UFC también busca cabeza de cartel con novedades y fieras en ascenso. Algunos comentan que Dana quiere reservar a McGregor para otra pelea más rimbombante, quizás contra un peso welter o un título. O puede que simplemente no confíe en que Chandler sea el rival que encaje en su plan de negocio.

Lo cierto es que su rechazo ralentiza el regreso de McGregor, y por ende, la emoción de muchos. El negocio es un ring aparte del octágono, y ahí las estrategias pueden matar la pelea antes de que suene la campana.

El público merece fuego real, no excusas

Los fans llevan años esperando ver a McGregor en su mejor versión, y nada de paseos por la jaula o combates de cardio disfrazados de MMA. Lo que quieren es guerra. Y aquí hay potencial para fuego de artificio entre dos guerreros con hambre.

De momento, el malestar de McGregor es palpable y la sombra de Dana White se cierra sobre una pelea que pudo ser un combate de infarto. Pero ya saben: en este negocio, quien no arriesga no gana, y Dana parece estar jugando a no quemar las cartas.

Conclusión: Esta pelea no está muerta, pero sí en observación

Que Dana White no quiera cerrar el combate contra Michael Chandler ha dejado a McGregor en modo aguafiestas, pero no muerto. El irlandés es un guerrero y el circo del peso ligero tiene pendiente una cita con la sangre y la técnica. Que no te vendan cuentos: si esto no se arregla pronto, tendremos que buscar otra guerra, porque esta parecía auténtica piña en la mandíbula.

Seguiremos pendientes del próximo movimiento, pero de momento, la sensación es que el matchmaking de UFC no está ni de cerca a la altura del hambre de estos guerreros.

Scroll al inicio