Islam Makhachev pone las cartas sobre la mesa y despacha de forma clara el posible choque con Ilia Topuria. El actual campeón indiscutible de peso ligero de la UFC no tiene intención de bajar de división para una pelea que no le interesa al nivel que él marca. ¿La solución? Que “El Matador” suba a las 155 libras y asuma el riesgo que eso implica. “Si pierde, vuelve a bajar”, sentenció. Directo, brutal y sin espacio para medias tintas. Así son las reglas en la jaula y fuera de ella.
Islam Makhachev descarta el regreso al peso pluma y reta a Topuria
El campeón ligero, Islam Makhachev, está dejando claro que no va a hacer concesiones para un enfrentamiento contra Ilia Topuria, el flamante campeón peso pluma de la UFC. En declaraciones recientes, Makhachev ha echado una mano al madrileño-georgiano, pero solo en una condición: que sea Topuria quien haga la subida a 155 libras, la división de Makhachev.
“Si pierde, vuelve a bajar”, lanzó sin filtros, dejando claro que no contempla bajar de peso ni un ápice. Su postura no es casual, es una declaración de intenciones: Makhachev se siente fortalecido, invicto en su categoría y con ganas de abrirse a nuevos retos, no de dar un paseo por divisiones inferiores.
Este reto directo pone la pelota en el tejado de Ilia Topuria, que tendrá que decidir si acepta pelear en una división de peso más alta, enfrentándose a rivales más grandes y con más pegada. No es un paso menor: subir de peso siempre conlleva riesgos. Puede perder la ventaja que tiene en su división y exponerse a un castigo diferente.
¿Quién es Islam Makhachev y por qué su palabra pesa?
Islam Makhachev no es solo el actual campeón ligero de UFC, sino también una auténtica bestia técnica con raíces profundas en el sambo de Daguestán y la escuela de Khabib Nurmagomedov. Con un estilo basado en un grappling dominante y un striking estratégico, Makhachev ha defendido su título con autoridad y es considerado número uno en el ranking libra por libra.
Su récord y la forma en la que controla el octágono hacen que sus palabras no sean una simple bravata, sino un mensaje real para cualquier aspirante que quiera mediársele. El ruso no baja de categoría porque sabe que eso sería dar un paso atrás, no una hazaña.
Ilia Topuria y el dilema del supercombate
Por su parte, Ilia Topuria, conocido como “El Matador”, ha irrumpido en la escena de UFC con una velocidad meteórica. Invicto y poderoso, sus nocauts y sumisiones lo han convertido en el primer campeón tanto georgiano como español en la historia de la UFC. Su moral está más alta que nunca, y él quiere retos grandes.
Pero Topuria está en las 145 libras, categoría donde domina y donde su rendimiento es óptimo. La subida a peso ligero puede ser un juego peligroso. El talento y la técnica de Topuria son indiscutibles, pero medirse a un especialista en la categoría del campeón ruso no es lo mismo que dominar en pluma. Sobran riesgos; perder implicaría una humillación deportiva y, según Makhachev, un obligado regreso a peso pluma.
Esto añade presión y drama al asunto: ¿aceptará Topuria la propuesta y dará el salto de categoría? Su decisión no solo marcará su carrera, sino que también afectará las dinámicas de ambas divisiones.
Impacto en las divisiones de peso ligero y pluma
Este cruce de posiciones impacta directamente en el futuro inmediato de las dos divisiones. Si Topuria hace el salto, tenemos un nuevo aspirante serio en el peso ligero que promete combates explosivos e impredecibles.
En cambio, si Topuria se mantiene en pluma, la división podría abrirse a nuevos contendientes mientras se define el panorama en ligero. Y Makhachev, firme en no bajar, dejará claro que su trono está reservado exclusivamente para quien esté en las 155 libras.
Además, esta negativa a bajar peso muestra que Makhachev apunta aún más alto, posiblemente mirando hacia un futuro en peso wélter o consolidando su reinado en ligero con peleas que merezcan su rango.
Conclusión
En resumen, Islam Makhachev tiene claro que en la jaula se lucha en igualdad de condiciones y no está dispuesto a bajar de peso para una pelea que no le aporta crecimiento. Su reto a Ilia Topuria es claro: tú sube, tú arriesga. Si pierdes, vuelves a tu lugar. Brutal y técnico, como debe ser el discurso de un campeón dominante.
Queda por ver si El Matador está dispuesto a dar ese salto o si la UFC tendrá que encontrar otras fórmulas para sacudir las divisiones. Lo que está claro es que esto ya no es un juego de palabras: es una guerra de pesos y orgullo que nos tiene a todos en vilo.
