Daniel Cormier: “La relación con Jon Jones ya no es tan ‘nasty’”

Daniel Cormier, una de las voces más respetadas dentro del MMA, ha admitido públicamente que su relación con Jon Jones “ya no es tan nasty” como antes. Los viejos rencores entre ambos, que en su momento sacudieron hasta las estructuras de la UFC, parecen estar cediendo paso a una dinámica menos tóxica, aunque no por eso exenta de respeto duro y real. Aquí te contamos qué hay detrás de esta revelación y por qué marca un giro en uno de los capítulos más intensos de la historia del MMA.

¿Quiénes son y cuál es la historia?

Jon Jones no necesita presentación: ex campeón en peso semipesado y luego en peso pesado, dominó la UFC a su antojo desde 2011 hasta 2025, con pausas por incidentes fuera de la jaula. Su estilo técnico, rápido y brutal lo ubicó como probablemente el mejor de todos los tiempos. Por otro lado, Daniel Cormier fue en su época el némesis público principal de Jones, con peleas memorables y mucha guerra mediática, tanto dentro como fuera de la jaula. Durante años, la relación entre ambos fue de lo más tóxica que ha visto la UFC, con palabras que cortaban más que cualquier golpe y una rivalidad que fue mucho más allá del deporte.

Cormier: “Ya no es tan nasty, pero sigue siendo real”

En una entrevista reciente, Cormier fue claro y concreto: “La relación con Jon ya no es tan nasty. No quiere decir que somos amigos, pero hemos crecido, aprendido respeto y entendimiento sin tener que estar en guerra constantemente. Eso no borra lo que fue, ni las peleas que dimos, pero nos ha regalado una paz necesaria”.

Aquí no hay hipocresía. Cormier no está diciendo que se dieron abrazo y beso en la boca, pero sí reconoce que el veneno que antes hizo explotar titulares está mucho más calmado. ¿Por qué? Porque ambos dejaron de pelear solo con palabras; dejaron esas polémicas atrás. La madurez y las vueltas que ha dado la vida les han servido para bajar el pie del acelerador en la enemistad.

¿Qué cambió realmente?

  1. El tiempo cura… o al menos calma: Después de tanta guerra, ni la prensa ni los fans pedían más rencillas a muerte. Ambos dieron un paso atrás.
  2. Respeto profesional intacto: Aunque la rivalidad fue brutal, el respeto técnico siempre estuvo ahí. Jon Jones y Cormier se reconocen como dos máquinas de la lucha, con un conocimiento que va más allá de la sangre derramada.
  3. Foco en la historia y el legado: Ahora más que pelear, ambos entienden que su legado no se construye en peleas verbales, sino en lo que han dejado dentro de la jaula.

¿Qué significa esto para el mundo del MMA y la UFC?

La historia Cormier-Jones ya es parte fundamental del ADN de la UFC. Mantener una rivalidad así de intensa ayuda a entender la dureza del deporte y cómo la mentalidad impacta dentro y fuera del octágono. Pero que esta relación se suavice no significa que se acabe la emoción. Más bien, muestra que hasta las guerras más feroces pueden evolucionar sin perder autenticidad ni técnica.

Para los fans, es un respiro. Las polémicas y el drama muchas veces nublaron la calidad de las peleas, pero ahora se puede mirar con más calma y valorar lo que estos dos monstruos entregaron sobre el tapiz. Si esperabas que sacaran los viejos trapos sucios, olvídalo: aquí la precisión y la frialdad ganan terreno.

Jon Jones y su legado inigualable

Recordemos que Jon Jones es uno de esos peleadores que cambió para siempre el juego. Campeón en dos divisiones distintas y dueño de defensas históricas, es un técnico brutal con el pie siempre en el acelerador. Su diversidad en golpeo y grappling, combinada con un timing quirúrgico, lo llevó a reinar por años y a imponer un estilo de combate que muchos intentan copiar y pocos logran replicar.

Daniel Cormier, por su parte, es el guerrero que le puso la cara a la tormenta, que aguantó y respondió con la misma intensidad, aunque el marcador fuera en contra en la mayoría de sus enfrentamientos. Su técnica en wrestling y control sobre la jaula fue una pesadilla constante para Jones.

Conclusión

Daniel Cormier no se anda con máscaras: la relación con Jon Jones ha dejado de ser “nasty”, pero sin perder la esencia del respeto duro y real. Más que esconder la verdad, reflejan la evolución de dos guerreros que entendieron que el odio constante no siempre alimenta la llama del éxito. Ellos saben que sus batallas fueron más que golpes; fueron lecciones de vida y lucha pura. Así, esta tregua no es solo un detalle personal, sino un mensaje brutal para todos los que viven y respiran MMA: en la jaula, o amo o saco de patatas, pero fuera de ella, la guerra tiene un tiempo para quemar.

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