Paddy Pimblett: Sería “hilarante” si Holloway u Oliveira saltan a Tsarukyan

Paddy Pimblett, el carismático y polémico luchador británico de peso ligero, no se anda con rodeos y ha dejado claro que le parece “hilarante” la posibilidad de que Max Holloway o Charles Oliveira reciban la oportunidad por el título de peso ligero antes que Arman Tsarukyan. ¿La razón? Tsarukyan ha demostrado con hechos, no con palabras, que merece ese lugar tras vencer al excampeón Oliveira en UFC 300. Para Pimblett, saltarse esa jerarquía sería un despropósito que desafía cualquier lógica meritocrática.

Aquí no hablamos de cortar cartón, hablamos de quién ha ganado en la jaula. Tsarukyan no solo le ganó a Oliveira, sino que lo hizo en una pelea dura, con técnica y control, marcando a fuego su nombre para ser el siguiente en la fila por el cinturón de Islam Makhachev. Que Holloway, un peso pluma que se mueve esporádicamente en ligero, o que Oliveira, que acaba de perder contra Tsarukyan, se cuelen antes que el armenio-ruso, suena a chiste para Pimblett. Y nos gusta cuando alguien lo dice claro.

¿Por qué Paddy Pimblett critica esta posible “salto” en el orden de contendientes?

Arman Tsarukyan: El aspirante que no deja dudas

Arman Tsarukyan ha escalado a base de peleas duras con un récord profesional de 22-3 que incluye una derrota única contra el campeón Makhachev en su debut UFC, una pelea muy cerrada al ser dominada por la técnica y estrategia del ruso. Desde entonces, ha sumado victorias sólidas, con su último golpe de autoridad siendo el triunfo dividido sobre Oliveira en UFC 300. Más que un paseo, Tsarukyan entregó una demostración de lucha combinada, aprovechando su striking y wrestling para controlar la jaula constantemente.

En términos simples, Tsarukyan se ha ganado el derecho en cada ronda para ser el siguiente retador. Su kimura, sus cambios de ángulo en striking, y su fuerte presión física, están ahí para cualquier quien dude si es el candidato correcto. Si te saltas a un tipo así, ya no suena a meritocracia: suena a negocio o popularidad.

Max Holloway: El “Blessed” a destiempo en peso ligero

Max Holloway es historia viva en la división de peso pluma, un luchador que destroza con volumen de golpes y aguante, pero su carrera en ligero es más de intentos que de consolidación. Sí, sorprendió a todos con el KO a Justin Gaethje en UFC 300 para llevarse el cinturón “BMF”, pero eso no es lo mismo que una pelea directa por el título oficial de peso ligero.

El hawaiano ha tenido apenas unas incursiones en ligero y ha perdido la pelea por el título interino contra Dustin Poirier en 2019. Si alguien cree que es justo colarlo antes que el que ya tiene resultados contundentes en esta categoría, Pimblett lo ve como un chiste. Y nosotros también.

Charles Oliveira: El ex campeón con deuda pendiente

Oliveira, “Do Bronx”, tiene la historia y los números: récords en finalizaciones y sumisiones en UFC, ex campeón legítimo y con un estilo letal de jiu-jitsu. Pero el hecho es que perdió el título ante Makhachev en UFC 280 y más recientemente cayó ante Tsarukyan en UFC 300. Eso significa que, aunque es un grande, debe pagar derecho a la revancha y ganarse otra vez ese lugar antes de saltarse a alguien que le venció.

El terreno es claro: si vas a volver por el título tras perderlo, primero tienes que resolver las cuentas pendientes dentro de la división. Pasar por encima de Arman después de esta derrota sería no solo injusto, sino una falta de respeto al esfuerzo que este último ha exhibido.

El dilema UFC: Meritocracia vs. negocios y espectáculo

El debate en peso ligero no es solo deportivo, es político y comercial. La UFC pesa más que el talento: PPVs, jugadores grandes, espectáculo y fanbase son factores que añaden presión para elegir quién enfrenta al campeón. Aquí está la gran trampa que Pimblett denuncia sin filtros: que promuevan peleas rentables en lugar de las justas según el rendimiento en la jaula.

Pero la UFC también tiene que tener cuidado; si empieza a saltarse contendientes legítimos, pierde credibilidad. El público hardcore lo ve venir, y fomenta el desencanto. Pimblett, con su estilo directo, pone el dedo en la llaga para que no se maquillen los hechos: Tsarukyan merece su oportunidad, y pasarle por encima es una burla.

Conclusión

Paddy Pimblett no se anda con cuentos: que Max Holloway o Charles Oliveira se adelanten a Arman Tsarukyan para una pelea por el título de peso ligero sería, para él, ridículo y hasta “hilarante”. La lógica deportiva dicta que quien ha vencido a un ex campeón y mantiene un récord impecable en la división debe ser el siguiente en la fila. Tsarukyan ha demostrado que tiene la técnica, la resistencia y la mentalidad para dar guerra frente a Islam Makhachev.

Si la UFC decide darle la espalda a la meritocracia puro y dura, abrirán una caja de pandora llena de polémicas. Pero mientras Pimblett tenga voz, no dejará que nadie se quite la máscara: aquí mandan los resultados, y Tsarukyan tiene ventaja clara.

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